Cuando la lluvia lo permite, hay seres pequeños (a veces no tanto), que llegan al colegio con un casco en una mano y una bicicleta en la otra. Cuando la lluvia lo permite, los pies se posan sobre los pedales y, de manera circular, suben y bajan una y otra vez. Cuando la lluvia lo permite, las ruedas recorren una pista roja, o pasan sobre unas baldosas, o esquivan pilares, o aplastan el albero, o bajan peldaños, o suben rampas recién construidas. Cuando la lluvia lo permite, los niños y las niñas (casi adolescentes) ruedan, raudos algunos, más lentos otros, entre carcajadas y algún traspié. Cuando la lluvia lo permite, cualquiera podría aventurarse a mirar desde fuera y, sin estar muy desacertado, podría afirmar que dentro hay gente montando en bicicleta. Nosotros, los profesores de Educación Física del CEIP POETAS ANDALUCES, sin negar lo anterior vemos algo más: una oportunidad, un trampolín, muchas semillas. Ahora que viene la Semana Santa, ahora que la lluvia lo permite, ahora que ya...